Operación de equipos de sonido

Los equipos no son nada sin operación
Un Técnico de Sonido puede aprovechar al máximo los equipos que poseas o hayas contratado. Las técnicas específicas y la experiencia garantizan la calidad.
Factores clave para un sonido óptimo
El primero es el nivel de volumen y la mezcla, equilibrando las fuentes sonoras para que todo sea audible sin distorsión ni saturación. Cada instrumento y voz tiene sus particularidades que deben ser controladas.
El control de acoples (feedback) es esencial, ajustando ecualización, posicionamiento de micrófonos y altavoces, y usando filtros anti-feedback si es necesario.
La ecualización (EQ) optimiza la respuesta en frecuencia, mejorando la claridad de voces e instrumentos y eliminando frecuencias problemáticas.
El uso de efectos y procesamiento como reverb, delay y compresión debe ser preciso para mejorar la mezcla sin sobrecargarla.
El monitoreo en el escenario influye en la interpretación. Es clave proporcionar una mezcla adecuada a los músicos en monitores o sistemas in-ear.
Finalmente, hay que adaptarse a la acústica del recinto y al público, haciendo ajustes en tiempo real según la propagación del sonido y las condiciones del evento. Factores como la temperatura y el tipo de suelo afectan muchísimo y varían con el paso del tiempo.
Control y medición de presión sonora
Controlar la presión sonora es crucial para garantizar una experiencia agradable y segura para el público, los músicos y el equipo técnico. Un nivel excesivo puede causar fatiga auditiva, incomodidad o incluso daños. Además, un sonido demasiado alto puede generar distorsión y acoples, afectando la calidad del evento. En algunos casos, también es necesario cumplir normativas legales sobre niveles de ruido en espacios públicos.
La presión sonora se mide en decibeles (dB SPL) utilizando un sonómetro. Principalmente se utiliza el ponderado dBA, que ajusta la medición según la sensibilidad del oído humano. Se debe monitorear niveles en diferentes puntos para mantener un balance adecuado sin superar límites perjudiciales ni la calidad artística del espectáculo.
Herramientas de control de mezcla
Las puertas de ruido (gates) eliminan sonidos no deseados cuando la señal cae por debajo de un umbral. Son útiles para reducir ruido de fondo en micrófonos y baterías. Los compresores son complejos dispositivos que controlan la dinámica del audio, reduciendo la diferencia entre los sonidos más fuertes y más suaves. Esto ayuda a mantener un nivel constante y evitar picos y saturación.

Los ecualizadores (EQ) ajustan las frecuencias de cada canal para mejorar la claridad, reducir resonancias molestas y evitar solapamientos entre instrumentos. Los efectos, como reverb y delay, añaden profundidad y espacio al sonido, haciéndolo más natural y envolvente según el tipo de evento y el entorno.
Los analizadores de espectro muestran visualmente las frecuencias del audio en tiempo real, ayudando a detectar problemas de ecualización, acumulaciones de frecuencias y posibles acoples.
Comunicación ágil y efectiva